lunes, 22 de septiembre de 2008

Descubrir a García Lorca


Un giro imprevisto, una búsqueda de familiares de otros fusilados, ha puesto a los descendientes de Federico García Lorca ante la infructuosa tarea de oponerse a que sus restos sean sacados de la fosa común adonde la barbarie franquista los llevó. El País, ha dado cobertura extensa a esta que es, cómo lamento esto, una suerte de noticia sórdida, casi casi en policiales. Y me lamento porque mi punto es que de nada servirá saber dónde quedaron los despojos de la humanidad gigante del creador del teatro de La Barraca, del inigualable poeta que pintó para siempre Nueva York como una mancha de colores descarnados.
La familia de Federico era tajante, conmovedora: que lo dejen allí, que allí en medio de todos esos NN, él, aquel que ha brillado como nadie en las letras de su tiempo, descansa a buen recaudo. Pero las luchas de los activistas de derechos humanos, y un cierto afán contemporizador llevan a este desentierro, reconocimiento, papeles, forenses, cotejos de ADN.
Yo creo que todo es inútil, como doloroso para todos. Creo que la misma estupidez que llevó a Lorca una muerte temprana puede ser igualada por reivindicaciones que huelen a política, y ésa, ya saben, es la madre de todas las enfermedades. A veces esas reivindicaciones hieren más, confunden, se rozan con la chabacanería, como dirían en España, con la huachafería como dicen en mi país. (A propósito de mi país, hicieron algo así con Arguedas y a casi nadie le importa un carajo).
Yo creo que a Federico debieran dejarlo al pie de ese árbol en que dice Ian Gibson están sus huesos, o lo que de ellos quede. Por qué? Pues porque simplemente él no está allí. Lorca es inatrapable, insepultable. Tal vez los bestializados que ordenaron su muerte creyeron que la suerte de un escritor se sellaba con el cierre de sus labios, con el corte de sus manos. Lorca por el contrario ha florecido y se ha prodigado. Lorca jamás fue enterrado, ni en una fosa común real, ni en el índex (fosa común intelectual) en que quieren los totalitaristas de toda ralea esconder a los artistas populares. No hay nada que descubrir en esa fosa, en medio de ese barranco. El escritor nunca estuvo cubierto.
Lorca ha estado vivo estos 72 años y no lo ha matado ni siquiera el nuevo franquismo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

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pabloteatro dijo...

Es así, Lorca sigue y seguirá vivo. Y cada vez más vigente.
Te envío mi flamante blog, espero que lo disfrutes y también tu comentario.
Humildemente: Pablo Lichtin - Buenos Aires - Argentina.

www.pablo-teatro.blogspot.com