lunes, 10 de noviembre de 2008

Cuando el barco hace agua



Nota casi de disculpas: Sí, sé que me di vacaciones sin previo aviso, y agradezco el creciente número de lectores que llegaron a este Blog mientras estuve fuera. Es como si lo hiciera mejor mientras menos escribo, gulp! Prometo regularidad.


Ni la victoria de Obama ni la alegría de saber que se fue Del Castillo me dan buenos augurios para el futuro, nacional o mundial. El asunto ése de la crisis financiera ha empezado ya a carcomer muchas de las instituciones culturales más célebres de los EEUU, como reseña inmejorablemente aquí El País. Esta nación, que en el plano cultural se había acostumbrado a vivir del donativo está empezando a poner en jaque a sus artistas. Solo quedarán en pie los presupuestos que se ajusten mejor al mercado, y eso, los peruanos lo sabemos bastante bien, es la invitación a que se instale la francachela y la estupidez que vende mejor. Ahora bien, con lo mucho que me interesa, el tema no me llega a preocupar: diré con refinado egoísmo que esa manera de practicar la cultura, las artes en general, están condenadas a lo que pueda ofrecer un sistema como el capitalista, lo que quiera y como quiera. Diríamos que el sistema capitalista se comporta con los artistas como lo hace Herr Puntila con su criado Matti (en la célebre obra que Brecht le robó a la Wuolijocki): en épocas de estrechez, sobriedad, ni una sonrisa; en épocas de derroche y borrachera, muchos recursos.
Al margen de ello, no sería nada despreciable echar una miradita a la cantidad de dinero que Lehmann y Brothers dieron a la cultura americana de estos últimos años. Y luego pasar a preguntarse si el papel de la cultura como conciencia social y comunitaria es poco menos que una broma de mal gusto cuando se halla tan supeditada a los vaivenes de los poderosos. Así, de nada vale preguntarse por el to-be-or-not-to-be, ni mirar con lúcido pesimismo beckettiano el mundo: el mundo real se burla de los artistas porque ellos han dejado de ser la conciencia de este sistema, hace mucho, mucho tiempo.

P.S. Cuando hace agua el barco... Esta nota lo ilustra todo.

lunes, 13 de octubre de 2008

La crisis, Bird and Fortune

Sí, pues ni siquiera de este mundo de teatro la crisis financiera mundial pudiera estar alejada. En poco tiempo todos la tendremos en la punta de los labios como los actores novatos aprenden su única línea en escena: fue culpa de la crisis. Bueno, pero no quiero ponerme ni de lado de los apocalípticos ni de los integrados, sino de los simples. ¿Qué otra cosa hacer con esto? ¡¡Comedia!! La mejor solución desde Aristófanes y Plauto ante el descalabro que se arma por todo lado con la anuencia del misterio que ahora llaman, pa´ponerse científicos, "efecto mariposa".

Bueno basta de cháchara: hallé este magnífico sketch de los celebradísmos cómicos británicos Brenmer, Bird and Fortune, un show con largos años en la Tv londinense. En ella se satiriza, claro, pero se explica asombrosamente bien la payasada (con perdón de los payasos) que está costando millones de vidas condenadas al hambre. O sea que hay disfrute y hay lecciones que aprender, ¿qué más pedir? Tiene subtítulos. Ojalá les guste.


jueves, 2 de octubre de 2008

Boadella, a todo vapor


Entre lo poco que hay para leer sobre teatro en los medios de nuestra lengua (que valga la pena, digo) me encontré con esta copia de un chat de Albert Boadella en El Mundo, en España. Boadella es el fundador de Els Joglars, el famoso grupo de Cataluña, y en este pingpong mediático, como es característico con él, se despacha a su gusto. Altamente recomendable. Algunas preguntas son muy de contexto español, pero varias son sabias máximas sobre este mundo de teatro y la profesión de cómicos que muchos hemos elegido -dentro y fuera del escenario.
Aquí está el enlace, disfrútenlo. Y para los que quieran más, este enlace los conduce a la Página de Els Joglars.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Descubrir a García Lorca


Un giro imprevisto, una búsqueda de familiares de otros fusilados, ha puesto a los descendientes de Federico García Lorca ante la infructuosa tarea de oponerse a que sus restos sean sacados de la fosa común adonde la barbarie franquista los llevó. El País, ha dado cobertura extensa a esta que es, cómo lamento esto, una suerte de noticia sórdida, casi casi en policiales. Y me lamento porque mi punto es que de nada servirá saber dónde quedaron los despojos de la humanidad gigante del creador del teatro de La Barraca, del inigualable poeta que pintó para siempre Nueva York como una mancha de colores descarnados.
La familia de Federico era tajante, conmovedora: que lo dejen allí, que allí en medio de todos esos NN, él, aquel que ha brillado como nadie en las letras de su tiempo, descansa a buen recaudo. Pero las luchas de los activistas de derechos humanos, y un cierto afán contemporizador llevan a este desentierro, reconocimiento, papeles, forenses, cotejos de ADN.
Yo creo que todo es inútil, como doloroso para todos. Creo que la misma estupidez que llevó a Lorca una muerte temprana puede ser igualada por reivindicaciones que huelen a política, y ésa, ya saben, es la madre de todas las enfermedades. A veces esas reivindicaciones hieren más, confunden, se rozan con la chabacanería, como dirían en España, con la huachafería como dicen en mi país. (A propósito de mi país, hicieron algo así con Arguedas y a casi nadie le importa un carajo).
Yo creo que a Federico debieran dejarlo al pie de ese árbol en que dice Ian Gibson están sus huesos, o lo que de ellos quede. Por qué? Pues porque simplemente él no está allí. Lorca es inatrapable, insepultable. Tal vez los bestializados que ordenaron su muerte creyeron que la suerte de un escritor se sellaba con el cierre de sus labios, con el corte de sus manos. Lorca por el contrario ha florecido y se ha prodigado. Lorca jamás fue enterrado, ni en una fosa común real, ni en el índex (fosa común intelectual) en que quieren los totalitaristas de toda ralea esconder a los artistas populares. No hay nada que descubrir en esa fosa, en medio de ese barranco. El escritor nunca estuvo cubierto.
Lorca ha estado vivo estos 72 años y no lo ha matado ni siquiera el nuevo franquismo.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Dos obras que me perdí



A pesar de mi extenso tiempo en Lima (demasiado, la verdad), por una u otra razón -llegadas a destiempo, viajes de improviso, la huelga del 9 de julio, etc. -no vi las obras más recientes de los grupos más antiguos y celebrados del Perú: Cuatrotablas ("Los ríos profundos") y Yuyachkani ("El último ensayo").

Para consuelo de los que estamos fuera encontré estos trailers, ya sé que no son nada con el hecho escénico mismo, claro. Pero, qué se la hace, es una forma de paliar lo efímero de la vida teatral. Allí van

Yuyachkani, aquí


Cuatrotablas, aquí.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Grotowsky revisitado, via Palermo

Mi buen amigo Carlos Riboty, tatrero peruano afincado en Palermo, Italia, me envía este
interesantísimo anuncio de nuevas publicaciones dedicadas al teatro grotowskiano, el teatro experimental en general. Gracias, Carlos.




- Heart of Practice. Within the Workcenter of Jerzy Grotowski and Thomas Richards, by Thomas Richards, Routledge (2008).

The book charts the development of the Workcenter's performing arts research through a decade of conversations with Thomas Richards.
Interviewed by leading scholars, Richards gives a detailed view of the Workcenter's evolution, providing concrete illustration of the Workcenter's distinctive creative practices, rigorous discussion of over twenty years of world-renowned research, previously unpublished performance photos and privileged insight into what Jerzy Grotowski considered to be the culmination of his life's work.



The table of content is:
  • Non-Preface by Andre Gregory
  • 1 The Edge-Point of Performance
    Interviewer: Lisa Wolford
  • 2 As an Unbroken Stream
    Interviewer: Tatiana Motta Lima
  • 3 In the Territory of Something Third
    Interviewer: Kris Salata
  • Biographies
    Bibliography
    Filmography of the Workcenter Research

Heart of Practice is available at the publisher's website www.routledge.com



- Opere e sentieri III "Testimonianze e riflessioni sull'arte come veicolo". The book centers on specific topics connected with the Workcenter research and contains contributions from Paul Allain, Antonio Attisani, Peter Brook, Florinda Cambria, Marco De Marinis, Albert Dichy, Piergiorgio Giacché, Sandro Lombardi, Roger Repohl, Marcella Scopelliti, Ferdinando Taviani, Federico Tiezzi, Anatoli Vasil'ev, Carlo Sini.

The table of content is:
  • AL LETTORE
  • Introduzione, Albert Dichy, L'argomento più noioso del mondo
    I
  • Peter Brook, Grotowski, L'arte come veicolo
  • Ferdinando Taviani Commento a Il Performer
  • Federico Tiezzi, Pas de viande dans un restaurant de poisson- Il grado zero della scrittura (1988)
  • Federico Tiezzi, Dieci anni dopo: only connect
  • Roger Repohl, Liturgia come veicolo (1994)
  • Sandro Lombardi, La pietra nera - L'attore guarda il maestro che lo guarda (1998)
  • Anatolij Vasil'ev, Cronaca del quattordici (1999)
    II
  • Marco De Marinis, Il teatrologo, lo spettatore e le performing arts: la sfida di Grotowski e del Workcenter di Pontedera (2003)
  • Piergiorgio Giacché, La verticalitá e la sacralitá dell'atto (2003)
  • Paul Allain, Destarsi con One breath left (2003)
  • Marcella Scopelliti Un resoconto in due tempi (2006)
  • Antonio Attisani, L'arte del teatro nel secolo dopo Grotowski (2007)
  • Florinda Cambria Il teatro e la prassi (2007)
  • Carlo Sini, Poiema (2007)

Opere e Sentieri III is available in bookshops in Italy and at the publisher's website, www.bulzoni.it




- A special issue of TDR The Drama Review (summer 2008), entitled Re-Reading Grotowski, edited by Kris Salata and Lisa Wolford Wylam

The table of content is:
    PROVOCATION
  • Fathers and sons
    Harry J.Elam, Jr

  • TDR COMMENT
  • Grotowski and the Grotowskian
    Richard Schechner

  • ARTICLES
  • Re-Reading Grotowski:Guest Editor's Introduction
    Kris Salata and Lisa Wolford Wylam
  • Farewell Speech to the Pupils
    Jerzy Grotowski
    translated by Kris Salata

  • Reply to Stanislavsky
    Jerzy Grotowski,
    translated by Kris Salata

  • On the Genesis of Apocalypsis
    Jerzy Grotowski
    translated by Kris Salata

  • Returning to the Subject: The Heritage of Reduta in Grotowski's Laboratory Theatre Zbigniew Osinski
    translated and edited by Kris Salata

  • Acta Gnosis
    Antonio Attisani
    translated by Elisa Poggelli

  • Towards the Non-(Re)presentational Actor: From Grotowski to Richards
    Kris Salata
  • Living Tradition: Continuity of Research at the Workcenter of Jerzy Grotowski and Thomas Richards
    Lisa Wolford Wylam
  • Meeting at La Sapienza: or, On the Cultivation of Onions
    Mario Biagini
    translated by Lisa Wolford Wylam

miércoles, 27 de agosto de 2008

algunos problemas técnicos...

me impiden postear estos dìas. Vuelvo en breve...

martes, 26 de agosto de 2008

Kusikay Productions presents Chaska

Además de todo, Cusco ostenta la tradición teatral más antigua del Perú. Y no me refiero por supuesto a la posibilidad de que haya habido formas de teatralidad antes de la llegada española, sino básicamente a su rica experiencia colonial que construyó leyendas como las de Espinosa Medrano, acaso el primer autor de teatro destacable en el Perú. Y esa tradición de la representación, que sospecho se dio la mano con la ancestral ritualidad perviviente en el inconciente colectivo quechua, permitió "rarezas" como las del teatro quechua colonial, ampliamente conocido ahora, y ya llegando al siglo XX las primeras compañías de teatro indigenista que recorrieron la zona andina, y llegaron un día felices y orondas a representar en Buenos Aires, según conocí hace poco por un libro de Karina Pacheco.
Por eso cada vez que llego al Cusco -además de atacarme el complejo arguediano de andar tocando las piedras de las construcciones incas (ya no se puede, lo prohibió el INC)- me intereso por buscar en qué onda están los siempre activos teatristas cusqueños. Esta vez tuve mala suerte, llegué en días de semana, y me perdí "Eréndira" la adaptación unipersonal que dirige el buen Hugo Salazar Rodríguez, basado en el relato de García Márquez. Y mi curiosidad lamentó más haber perdido Locos de Amor, una puesta de actores cusqueños de la obra del camaleónico y heavy dramaturgo americano Sam Shepard.
Pero lo que sí me encontré -miento, lo sabía ya desde el anuncio que hacían en la revista del avión- fue Kusikay (ver web), el proyecto de compañía-empresa teatral que ha echado a andar un cusqueño rehabilitando el teatro Garcilaso, el mismo que ha visto también resurgir a su vecino, el Mercado de San Pedro.
Kusikay presenta Chaska, una historia andina, su primera producción, para la que han convocado talentos foráneos y locales, y cuyo público objetivo es a todas luces el torrente de turistas internacionales que reculan por una u otra razón en la ciudad sagrada de los Incas.
Yo venía a ver Chaska básicamente por dos motivos (al menos me dejé vender estos dos): por ver a Lucho Ramírez, ex Cuatrotablas, ex Peru Fusion, ex Director del Teatro de San Marcos en Lima, y para mi modesta opinión, uno de los mejores actores que uno puede ver en escena en el Perú. Lucho se ha mudado a Cusco, se ha aventurado como pocos, y ha hecho del Ombligo del Tawantinsuyo su nuevo centro de operaciones. La segunda razón era ver a los actores locales, a los hermanos Chaparro por ejemplo, o a Nino Mirones, y además ver qué me pasaba como espectador.
Por supuesto hay más anécdotas con esta puesta: la dramaturgia la hace Rocio Tovar, la misma directora que hizo El Peru Jaja en Lima, para reírse de convencionalismos históricos, y que ahora trató de urdir un relato de aliento mítico. Otra anécdota es que el director espectacular fuera mi buen amigo arequipeño Eduardo San Román, ducho en los menesteres de poner danza, circo, teatro todo entremezclado.
Pero tuve mala suerte en verdad (y no me quejo de la carísima entrada que pagué), porque ese día justamente descansaba Lucho Ramírez. "Joder, pensé haciéndome el extranjero, hubierais anunciado eso en la antesala!!"
Bromas aparte, se trata de un trabajo fabricado para consumo turístico: es cuidadoso, limpio, bien iluminado, pero sin mayor riesgo estético o rigor cultural. Creo que un antropólogo tendría una subida de presión con la mezcolanza de ritos y danzas, de valles, de punas, que los productores hacen. Y creo que históricamente se da una imagen muy a vuelo de pájaro (literalmente) de lo que fueron cinco mil años de historia andina, en que se entiende poco y se confunde más. Bueno, pensé mirando a una pareja de Británicos que estaban viendo también la obra ese día, también para mí la Reina Isabel I y Oscar Wilde podrían haber caminado juntos una tarde de estío londinense y eso qué michi me importa finalmente. Son licencias de la dramaturgia, se dirá. (Ya casi estamos en el argumento que defiende a Indiana Jones).
Y claro, licencias hay, pero también existen licenciados. Y a esta puesta lo que le falla clamorosamente es la dramaturgia, una estructura que cuente bien alguna historia, y no haga secuencia de estampas a lo new age, y evite por ejemplo que la protagonista se inmole sin pasado, sin deseos claros, y sin conflicto resuelto. Se podía haber recurrido, fondos había, a un escritor que resuelva el arroz con mango de manera más teatralmente creíble, yo creo. O sea, que evite que Chaska se haga matar por simple costumbre, y que no suene a indigenismo salvaje y cristianismo primitivo.
Lo que sí es impactante, para el teatro que se hace en el Perú, es lo que significa el monto de la inversión en este proyecto teatral. Es destacable, y puede ser ejemplo de muchas cosas, no todas buenas, claro. Pero es un ejemplo, que una vez más le toca iniciar a la milenaria ciudad. Al menos los cusqueños sí que no se dejan pisar el poncho y las danzas de la fiesta inicial las hacen como se debe. Así, Kusikay podría ser cómo no, otro pretexto para el exotismo que el Cusco tiene a borbotones, y que le sirve para vivir.

P.S. Claro, pensándolo bien, más "exótico" me resultaría al día siguiente ir al Mercado y comprar libros artesanales y videos de fiestas populares grabados a pulso por los propios pobladores. O mejor, cruzar el portal, y frente al celebérrimo Colegio de Ciencias ver ensayar a un grupo de escolares en penumbra, sin coreógrafo, sin paredes, quizás las mismas danzas que Chaska guarda en las cuatro paredes albicantes, como diría Vallejo, del teatro Garcilaso.

**Aquí un trailer de la producción.

domingo, 10 de agosto de 2008

¿Algún día lo reconstruirían?

Me preguntaba, al pie de la foto-símbolo que tienen a su izquierda, si algún día se animaría la gestión estatal peruana a reconstruir el Teatro Municipal de Lima, incendiado hace DIEZ AÑOS, nada menos, y que era en buena forma un monumento en sí de lo que en realidad la Cultura importa y significa en el país de Vargas Llosa, Szyszlo, Flórez y Susana Baca.
Pero ahora llega la noticia de que, a través de fondos del siempre cuestionado Paseo de las Aguas, la gestión del alcalde Castañeda, invertirá 30 millones de soles, unos 12 millones de dólares en hacer del TML "el más sofisticado de Latinoamérica" (sic). Aquí un enlace a la noticia.
Si me preguntaban (vamos, nadie iba a hacerlo, pero igual lanzaré mi botellita al mar), yo hubiera simplemente alegado que lo dejaran así, pues de qué servirá un lindo teatro en un país sin Política cultural y en un Centro Histórico intransitable, peligroso, lleno de gente con bronca (y con enormes razones para la bronca, hay que decirlo). Un lindo Teatro, sofisticado, "ahora que ya somos, ya casi somos, ya falta poquito para que seamos" un país diferente, como delira el delirante Presidente peruano (decir eso no es raje, es diagnóstico médico conocido desde los 80) que parece contagiar a Castañeda, también empeñado en crear la opereta viva, el kalevala nacional de que el Perú ha cambiado, y no sigue siendo la tierrar privilegiada para la exclusión multidireccionada.
Porque el asunto va así: un teatro así de lindo, en un barrio así de difícil, tiende por natural protección a ser excluyente. Y a ser visto como un intruso que insulta. Que demarca la horrorosa división de raza/clase/loquesea que nos tiene así de podridos como sociedad hace siglos. Es como pasear un Mercedes del año por la Av. Colonial. ¡Que sí lo hacen algunos peruanos? Claro, y ese es el punto: mientras la cultura en el Perú siga homologada a la idea de sofisticación, prestigio social, pituquería, cosmopolitismo, ni el mayor monumento sirve de nada. Y la cultura misma se vuelve un factor más de dominación, discriminación y falta de respeto por el diferente.
Tal vez esa obra tenderá a convertirse en una nueva Opera de Manaos, operita en verdad, sí, será como una una vieja cortesana abandonada en medio de los manglares.

El tiempo lo dirá todo, como siempre.

(Mientras, he venido a recuperarme de la maleteada que significa sobrevivir Lima por unas semanas, y estoy en Cusco, visitando bibiliotecas y esperando a ver algo del teatro local y que pueda reseñar. Y por supuesto pidiendo permiso a los Apus para seguir siendo).

miércoles, 30 de julio de 2008

¿Ministerio de Cultura?

Una opinión sobre el anuncio del Presidente peruano aceca de la creación de un Ministerio de Cultura. Verlo aquí.

lunes, 28 de julio de 2008

Una temporada en el Averno


Ver una obra detrás de la otra, o mejor una encima de la otra. No darse el tiempo para aislarlas, a lo mejor, como haría un cuidadoso entomólogo, observando las patas, la evolución, el sentido del ritmo. No puedo hacer eso. No puedo digerir, sino básicamente engullir: eso me pasa como espectador de teatro, tal vez sea una mala costumbre generada porque mi hábito de ingesta se fraguó en festivales, concretamente Muestras, eventos que tienen la lógica del descontrol de las fiestas populares, sí, los que han ido saben a lo que me refiero: ver una obra detrás de la otra, y mejor, una encima de la otra. Y hago lo mismo cuando estoy en el Perú, me indigesto un poco, cierto, se me quedan los sabores de obras distintas en el mismo plato.

Por ello, solo diré que yendo a ver Interruptor, la última creación del grupo Cuer2 de Lima, en el Centro Cultural El Averno del Centro de Lima, aún conservaba conmigo cierto sabor de otra obra vista en un viejo palacete binacional de la cultura, y tal vez eso me alteró el apetito al entrar al Averno.

El Averno se merece su teológico nombre, y aunque es legendario fue la primera vez que lo visité. Está ubicado en el Jirón Quilca, cerca de la feria permanente de libros más famosa de la Capital, y es un lugar de reunión de escritores que tal vez se autodescribirían como "under" o como de izquierda radical. ¿O ambas cosas?¿O izquierda a la recherche du temps perdu?, pensé huachafazo. En la pequeña sala habilitada, unas banquitas , sin espaldares, que parecían caricaturizar las de una iglesia. Y las pinturas murales y especies de altares de material desechable, parecía aguardar alguna misita negra. (Malditos curas, pensé [sigo pensando] ¿cuándo dejarán de creer que somos parte de su Misión y meterse en nuestro inconsciente?) También las proclamas (en la antesala), manifiestos, imágenes históricas, Mariátegui, advertencias. Sí pues, me pareció una parroquia, una parroquia subte-gótico-marxista.

En ese plato me comí la obra. Que me gustó, para qué demorar más en decirlo. Creo que Roberto Sánchez-Piérola es uno de esos escritores para teatro que mejor cuadraría en mi panteón personal de dramaturgos para un Perú con futuro teatral. No le teme a la creación colectiva, no le teme a la puesta en escena descontrolada, y tal vez ha comprendido ya bastante bien que escribir en el aire (la frase genial ni siquiera es de Cornejo Polar, sino de un poema de ese dramaturgo fallido que fue Vallejo) es la única forma real de escribir para el teatro. Sobre la base de un grupo de trabajo, improvisaciones, convivencia de carne y hueso, se da la forma teatral. La mano del director actúa en verdad como mano de escritor: elige, condensa, explora, dice. Es la mano de un cocinero que escribe en el momento sus recetas, y que las puede reinventar con fruición. ¿Al infinito? ¿Al margen?
Y reiterando que gusté enormemente de Interruptor, muy por sobre varias cosas más publicitadas y actuadas con mucho, mucho menor decoro en las 4 salas de Lima, volveré sobre el asunto de la presentación de esta comida. Pues me sorprendió que este relato sobre la enajenación (alienación ya es un término que habría que sentarse a discutir) y la incomunicación humanas, via la tecnología moderna, me revolviera de forma curiosa en el interior. Pues si la obra tiene un tono de denuncia, de advertencia, que se hace clara en la inflexión hiperrealista de los actores al final, ese tono es a la vez un tanto apocalíptico: estamos irremisiblemente condenados a perdernos por una colonización del ser a través de los agentes de poder de siempre (sí pues, malditos los curas y los edictos de Benedicto, maldito Bill Gates y el Windows Vista), entonces, pregunta tonta, ¿cuál será el sentido de hacer un discurso sobre la maquinización de lo humano? ¿Convertir a los convertidos?
Si no hay salidas de emergencia, digo yo, cantemos con dulzura el fin de nuestro tiempo.

A unas 6 cuadras de allí está Centro Lima, y más allá los centros comerciales de compra venta pirata de software más grandes del Perú, en Galerías Wilson o Compuplaza. Allí los desplazados urbanos de antes, los informales, violan a los violadores corporativos impunemente mientras la policía les arregla el tráfico (¿a cambio de un Videojuego para sus hijos?). En cada esquina los chibolos se retan con quien sea a partidas infinitas de juegos que ni siquiera sé imaginar (ya saben, tengo 35 años), para luego volver a aceptar misa los lunes por la mañana en el colegio de los curas y los milicos, y acaso vuelven a usar uniforme.
Porque la partida (nada virtual) con la tecnología no la gana alguien sin tecnología, y esta macana cavernícola (PC, Mac o lo que sea) de por sí no pega en nuestras cabezas, sino es por mandato de quien la tiene por la parte más dúctil. Es decir, que no es sin tecnología (brazo armado de la modernidad, si quieren) que la cordura nos será devuelta. Sino por aprender como venimos aprendiendo desde hace medio milenio, y yo creo con éxito y sin reconocimiento, a pegarle al invasor con las propias armas de la invasión.

**Para enterarse de nuevas funciones de Interruptor o de los Cuer2, entrar aquí.

domingo, 20 de julio de 2008

Encontrar un teatro en cada cerro



Lima es una ciudad compleja. La esencia de esa complejidad radica en que en verdad no es una ciudad: son varias ciudades enredadas, entramadas a la fuerza. Como si un huracán hubiera arrancado de cuajo tres o cuatro lugares y los hubiera rearmado a lo collage. Un montón de barrios arrejuntados, divididos al hartazgo, embarrados unos con las imágenes de otros. Por eso me resisto siempre a hablar de "teatro limeño". Preguntaré siempre, el teatro de qué Lima, el de qué sector en específico, qué barrio, unidad vecinal, y mejor aún, el de qué público. Quién lo ve, y sobre todo dónde. Y sobre todo por qué lo ve, quién lo llevó allí, qué causa o casualidad lo llevó a espectar eso que llamamos arte de las tablas.
Pues estas cosas que revolotean mi cabeza de teatrero hace tiempo, se volvieron a chocolear el pasado miércoles, cuando embarcado con mis grandes amigos Lieve Delanoy y Marc Willems, cruzábamos con su pequeño auto desde Magdalena hasta Comas, como quien corta un queso con una gillete. Ellos debían llegar apurados a la función que darían como parte del Sexto FIETPO, Festival Itinerante y Encuentro de Teatro Popular, que organiza Francisco López del grupo Sol de Medianoche, esta vez en el templo de la Parroquia Cristo Liberador y otros sitios del sector llamado Año Nuevo (aquí colgué la Programación).
Pero supongo debo completar harta información: ese miércoles, no solo era Lieve quien se presentaba, con su maravillosa "De tanto Volver", teatro-testimonio sobre un campesino (uno de miles) asesinado impunemente en el Conflicto Armado, espectáculo contado con las tripas, relatado desde la experiencia cercana, desenmascarando hasta al propio teatro y su incapacidad de representar. No solo ella mostraba su trabajo urgente (una urgencia que no ha cesado de llevarla a reponer la obra por casi 17 años), sino que lo hacía también nadie menos que Ana Correa de Yuyachkani reponiendo su "Rosa Cuchillo", la performance elegida por la Comisión de la Verdad y Reconciliación para acompañar muchas de las audiencias públicas en Ayacucho, y que ha recorrido literalmente medio mundo. Pero no solo eso. Aquella noche se uniría a la velada Pilar Núñez, quien sigue siendo para mí la actriz santa de Cuatrotablas, con su "Flor de Primavera", a un día de irse a Miami a representarnos en el Festival de Teatro Hispánico.
Pues, qué les puedo decir, que si me lo decían no lo creía: tres actrices formidables, tres espectáculos vanguardistas, con temas para escarapelar el cuerpo, nada menos, a 15 kilómetros de Lima, y a un año luz de la miopía del Perú oficial.
Y por supuesto que escarapela pensar en Comas, cómo no, este pueblo vecino de Lima, que ha devenido junto con Villa el Salvador, un pulmón expuesto de la teatralidad popular que se resiste simplemente a dejarse tragar por las maravillosas "industrias culturales". Son los bordes que están intentando detenerse a repensar nuestro teatro. ¿Lo harán a prisa o se los llevará de encuentro alguna cervecería, perdón, alguna empresa de servicios culturales?
Escribí algo sobre este asunto en este Post de otro Blog.
¿Hubo público ese miércoles? Hubo, muy variado, muchos niños, sí, muchos niños. Gente que se sopló tres horas de teatro experimental y nada condescendiente. No, si público siempre habrá, eso no dudarlo, en todas partes se necesita experiencias limpias para pensar. (Y luego hubo cena familiar para las artistas y los acompañantes improvisados como yo. Una caigua rellena que añoraba comer, gracias).
Nada, que aún no me repongo de ese día, de ver por enésima vez a Lieve, por enésima a Pilar, de ver por enésima vez algo de los Yuyas. Pero sobre todo de escuchar ese sonido del viento cruzar imponente entre los cerros repletos de lucecitas.

**¿Imagen? Mapa de Lima, localizacion de Comas en azul.

sábado, 19 de julio de 2008

Chespirito y el poder


Tengo que enviarlos nuevamente a un enlace, pero es que esta vez lo pueden leer aquí.

miércoles, 9 de julio de 2008

Perú: ¿Nuevos dramaturgos o nueva dramaturgia?


Pueden descargar completamente el artículo que escribí sobre ese tema para la Revista Letra de Cambio que edita Daniel Salas de la U. of Colorado, Boulder. Este es el enlace:

http://www.letradecambioperu.com/Vol2-No2/copy_of_Vol2-No2.html


De más está decir que les recomiendo la revista completa, y sus enlaces.

(Saludos desde una soleada, primaveral Lima, en vísperas del Paro Nacional, un día después del estruendoso estreno de Chespirito en la Ciudad de los Reyes. Ya contaré algo de la bufonería política peruana en otro post).

sábado, 5 de julio de 2008

Aviñón y el teatro que perdí




Ese año capicúa, 1991, sentado en una pileta que impunemente la Alianza Francesa de Arequipa ha hecho desaparecer, tenía yo el problema de ponerle un nombre a un grupo de teatro que arrancaba. Me arrepentí después, varias veces de lo que hice, confieso de entrada, pero la decisión fue ésta: lo llamaríamos Aviñón por el Festival de teatro más famoso en el mundo, festival que en suelo francés todavía impresionaba mis ilusiones (entiéndase: difícilmente a los diecinueve uno ha leído a Frantz Fanon para quitarse toda esperanza en la egalité-fraternité-etceterá y todas esas fantasías produites en France).
Bueno, el nombre de Aviñón me llevó, y esto fue lo mejor, a buscar al hombre, o sea, a quien lo propuso. Y leer De la tradición teatral, de Jean Vilar en esa pileta que ya referí, debe de haber sido lo mejor que hice en toda mi vida de teatrero sin rumbo en mi ciudad. Lo que digo es que el buen Vilar fue para mí mejor que un maestro: no le conocí sino lo que me convino conocerle, y lo interpreté a mi modo sin que anduviera oponiéndose, hallando en él muchas respuestas que seguro su propio texto no tenía. En fin, así son las alucinaciones del hambriento en medio del desierto.
De ahí en adelante me la he pasado diecisiete años castellanizando y explicando el nombre. Casi pidiendo disculpas a mis compañeros del Movimiento de teatro Independiente (no en vano llamado MOTIN), para que no me juzguen por lo que no soy, y menos sumariamente. Diciendo que por debajo de ese afranchutamiento en el nombre, lo nuestro era simple, boba, adherencia a la idea central de Vilar: un teatro para todos, masivo, pero un buen teatro, que al final es un pleonasmo, porque Moliere, Goldoni, Jarry, Hugo son en realidad teatro popular (secuestrado por la incipiente industria de la cultura de su tiempo, eso sí). Yo interpreté ese Vilar y ese Aviñón, el del teatro que clava uñas y dientes en una tradición, que la reinventa, la niega de paso, pero no clasea, ni racea. ¿Romanticismo? Seguramente, échenme la culpa a mí y no al maestro Vilar, por supuesto.
Por eso cuando llega cada verano europeo, ahora que ya me vino la consciencia, y veo desfilar la cartelera del Festival de Aviñón, siento que entre el nombrecito de mi agrupación y el portentoso mecanismo de mercancías teatrales que es la ciudad de los Papas en julio, hay poquísimo, poquísimo en común. Miren los anuncios de este año, y esta Programación, si se les facilita el francés. Se presentará de estrella Castelluci, aquí tienen mis impresiones cuando lo vi en Minneapolis.
¿Algo de popular? No pues, masivo no es popular, ahorita sí se lo discutiría a Vilar, y popular en la posguerra europea, no es popular en la pos... qué tenemos nosotros?
Nada, que los fines ahora son otros, y a los libros como De la tradición teatral, ahora se los lleva el viento. Ah, y esa frase creo que la repiten los Papas, sí, pues, creo que a Vilar le hubiera venido bien fundar el festival en ciudades con suelo menos impregnado de feudalismo cristiano, qué tal en Marruecos o en Martinica, allí sí hubiéramos hablado de otra cosa, mon cher Jean.

**Foto: Vilar en el Palais des Papes, el escenario principal del Festival en 1947.

lunes, 30 de junio de 2008

Peleas de toros, peleas de todos


Es sin duda la fiesta popular por excelencia en Arequipa: dos bestias gigantescas (por encima de los mil kilos) se deben medir en una tarde de domingo, abrazadas por los cuernos, pujando hasta que alguna de las dos terquedades venza. Y la victoria se ha de sellar con una suerte de estampida, un aire de descontrol total en que el toro perdedor buscará salir del recinto quien sabe por dónde, y tragarse su bronca. Desde luego, como todo arequipeño, he ido varias veces a esta fiestas, pero nunca como ahora he visto con claridad sus deudas simétricas tanto con la fiesta andina, con el yawar fiesta, como con la corrida de toros y las peleas de gallos españolas. Es solo que estamos ante una fiesta en que la sangre se ha suprimido, coagulado por formas de civilidad que el arequipeño mestizo, el agricultor characato que es dueño del animal, se debe exigir. La fiesta ha dejado de ser demostración de la incomensurabilidad de la naturaleza como en el ande puro, y los animales no llegan a hacerse daños mayores; se lo hacen, por supuesto, pero creo que nunca hay muerte de uno de los toros en plena pelea. Lo que sí se ha conservado es la desmesura para la ingesta de licor, el aire de tiempo muerto y borrachera generalizada. Por otro lado, a diferencia del relato de dominio del hombre sobre la bestia en la fiesta hispana, la de la Pelea de toros es una fiesta de contemplación, de intervención humana limitada. Solo algunos dueños, o entrenadores, se acercan a dar bravatas, a provocar a los toros para pelear. Y por supuesto hay apuestas, hay dinero que se va y que tal vez alguna otra tarde regrese.
Sobre el contenido simbólico de las Peleas de toros se puede hablar largamente, una tarde entera, sentado en un bordo tomándose algo, una cervecita, un vaso de chicha. Se puede arguir con facilidad la metáfora del toro mestizo, mezcla de toro de la sierra con una vaca europea, entrenado para resistir, para pegar cuando se debe, para procrear. Se puede hablar sobre el sentido del riesgo, el miedo que invade a los espectadores ante la inminencia de la estampida, esa que se ha cobrado no pocas vidas entre los mirones hasta hace muy poco. Pero en lo que me quedé pensando fue en otra cosa: ¿no somos un poco como los toros, nosotros, los arequipeños? ¿Entrenados para discutir cabeza con cabeza hasta hacer correr al enemigo?
De vuelta a casa, esa misma tarde de las Peleas, el taxi en que viajaba se perdía por una de esos vericuetos que conectan Cayma con Cerro Colorado. De pronto, en sentido inverso, otro auto, otro taxi, ocupa el delgado carril. ¿Qué hacen los dos choferes? Ambos miran para los lados, se observan de reojo. Apagan sus motores. Ninguno habla. Alguno de los dos tendrá que ceder el paso, pero ¿cuál? Son minutos eternos, me impaciento. Ni siquiera hay insultos. De pronto algo convence al del otro auto (¿su apuro?), y lento primero, y luego muy rápido, se tira para atrás y arranca por una calle tranversal.
Creo haber conocido un nuevo sentido para la expresión "estar en las entrañas de la bestia".

Basta de palabras. Aquí unos videos de peleas: esta es muy controlada , esta es más a lo original y esta otra es en Mache y demuestra que no solo en Arequipa hay la costumbre.

martes, 24 de junio de 2008

I COLOQUIO DE ESTUDIOS TEATRALES Y PERFORMATIVOS, LIMA 2008

ORGANIZAN: proyecto mallki, asociacion peruano japonesa

PROGRAMA
MARTES 01 DE JULIO
6.00 pm Recepción de participantes, inscripción de asistentes.
6.15 pm Bienvenida a cargo de la Asociación Peruano Japonesa y Proyecto Mallki.

6.30 pm MESA 1: LITERATURA DRAMÁTICA/TEORIAS TEATRALES
“La posmodernidad de "revuelta" de la dramaturgia peruana actual: Un análisis a partir de la obra de Eduardo Adrianzén”
Alfredo Bushby, Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima

“Literatura, dramaturgia y creación: la adaptación de Los Ríos Profundos”
Mario Delgado Vásquez, Asociación para la Investigación Actoral Cuatrotablas, Lima

Moderador: Carlos Vargas Salgado, University of Minnesota
*Conversatorio*

7.30 pm. MESA 2: POÉTICAS TEATRALES Y PERFORMATIVAS
“Experiencias de teatro de intervención en Villa El Salvador”
Miguel Almeyda Morales, Casa Infantil Juvenil de Arte y Cultura de Villa El Salvador

“La Función Social del Teatro: Grupo de teatro Imágenes (1994-2008)”
Rocío Ratto, Asociación de Artistas con discapacidad/ Grupo de Teatro Imágenes, Lima

“Una aproximación a las condiciones de producción de Aventura en los Andes Mágicos, del Proyecto Generarte”
Ivone Barriga, University of Minnesota, Twin Cities

“Aspectos históricos, lingüísticos y antropológicos del teatro Loncco en Arequipa”
Nilo Cruz Cuentas, Asociación AQP Cultural, Arequipa

Moderador: Antonio Quispe, TeatroInfinito Por Ciento/Revista TiempoEscena.
*Conversatorio*

MIÉRCOLES 02 DE JULIO
6.00 pm. MESA 6: HISTORIOGRAFÍAS TEATRALES Y PERFORMATIVAS

“Campos de Batallas I: el Teatro peruano en la Guerra del Pacífico”
Rubén Quiroz Ávila, Universidad Científica del Sur, Lima

"Propuesta de una periodización del teatro peruano contemporáneo"
Santiago Soberón, Asociación Peruano de Crítica e Investigación Teatral, Lima

Moderador: Beto Romero, Escuela Nacional Superior de Arte Dramático
*Conversatorio*
7.00 pm. MESA 4: TEATRO Y PEDAGOGÍA, PEDAGOGIA DEL TEATRO

“El Proyecto Escuela de Cuatrotablas”
Mario Delgado Vásquez, AIA Cuatrotablas, Lima

“Teatro y comprensión lectora en Educación inicial y primaria”
Luis Orna Vega, Taller de Arte Cajaylu, Pasco

“Arts Literacy, una propuesta para mejorar habilidades de lectura y escritura a través de artes performativas”
Nelly Pilares, University of Minnesota, Twin Cities

“Teatro y Educación en las sociedades en vías de desarrollo “
Percy Encinas Carranza, Universidad Científica del Sur, Lima

Moderador: Luis Kanashiro, Asociación Peruano Japonesa
*Conversatorio*

8.30 pm MESA 5: TEATRO Y PERFORMATIVIDAD EN LOS MUNDOS ANDINO Y AMAZONICO

“Aproximaciones a la teatralidad de la Fiesta de la Virgen del Carmen de Paucartambo”
Roberto Sánchez-Piérola Vega , Teatro Cuer2/Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima

“¿Existe performance en el Perú?”
Jesús Alegría Argomedo, Danza Sur, Puno

“Performatividad alternativa y giro descolonial en el teatro independiente peruano”
Carlos Vargas Salgado, University of Minnesota, Twin Cities

Moderadora: Nelly Pilares, University of Minnesota
*Conversatorio*

JUEVES 03 DE JULIO
6.00 MESA 3: TEATRO Y PERFORMANCE DE INTERVENCION SOCIAL
“La generación post guerra civil terrorista. Lo simbólico como poder político. Reconstrucción de idearios en los escombros del Muro y las Torres”

Christian Franco, Biotejido Teatro Loco A.S., Lima

"Prometeo el fuego que alienta y resiste: Expresiones artístico-culturales urbanas frente al poder hegemónico”
Mary Soto, Revista Textos de Teatro Peruano, Lima

“Videoperformance: Entre el registro de la acción y el videoarte”
Maritza Castañeda, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima

Moderador: Carlos Vargas Salgado, University of Minnesota
*Conversatorio*

7.30 pm. MESA 7: SISTEMAS TEATRALES EN EL PERU
“¿Son posibles nuevos paradigmas para explicar la experiencia del Teatro en el Perú?”
Daisy Sánchez Bravo, Universidad César Vallejo, Lima

“Recuerdos del Futuro: Trayectoria, límites y necesidad de un teatro épico-popular en el Perú”
Javier Garvich, Revista Peruana de Literatura, Lima

“Movimientos del Teatro Peruano de hoy: Proyectos y vínculos en laberintos que se recomponen.
Visiones desde la experiencia de un proyecto limeño independiente”.
Antonio Quispe, Teatro Infinito Por Ciento/Revista TiempoEscena, Lima
*Conversatorio*

8.45 pm.MESA 7: CONTINUACION
“Teatro y medios. Los problemas para informar y promocionar las artes
escénicas. Una visión desde el periodismo”
Ernesto Carlín Gereda, Diario El Peruano

"Dificultades y Aciertos de la Política Cultural en el Perú"
Jordy Valderrama, Colegio Peruano Británico, Lima

Moderadora: Ivone Barriga, U. of Minnesota
*Conversatorio*

9.30- 9.45 pm. CONCLUSIONES
Carlos Vargas Salgado, Proyecto Mallki/University of Minnesota, Twin Cities

PERFORMANCE FINAL. Asociación Peruano Japonesa, Perú.




I COLOQUIO DE ESTUDIOS TEATRALES Y PERFORMATIVOS
Coordinación General: Carlos Vargas Salgado, Proyecto Mallki, memoria teatral y performativa, Dept of Spanish and Portuguese, University of Minnesota.
Asociación Peruano Japonesa, Lima: Ing. Akira Yamashiro, Director de Cultura de la APJ
Luis Kanashiro, Patricia Takeda.
Apoyo: Ivone Barriga (U. of Minnesota), Beto Romero (Teatro de la Resistencia/ENSAD), Nelly Pilares (Aviñón Teatro/University of Minnesota), Antonio Quispe (Infinito

lunes, 16 de junio de 2008

"Los número seis" y la imposibilidad de hablar


Han pasado algunos días desde mi llegada al Perú, y como siempre tengo ya conmigo un aluvión de imágenes, frases que resuenan, información que me tomará meses procesar. Por el momento puedo contarles que las primeras obras teatrales que vi en Lima fueron, como siempre, puestas dedicadas a los niños. (La primera razón es simple, tengo una niña de casi cinco años; la segunda es que como verán, las obras para niños suelen revelar con menos censura lo que una comunidad quiere decir a sus hijos, las lecciones de la vida como intentaré demostrar en otro post).

Pero entre las obras para adultos, me interesa hablarles ahora de "Los número seis", escrita por Gino Luque Begredal (1979), obra ganadora del Concurso de Dramaturgia del Centro Peruano Británico de Lima, una de las instituciones culturales de mayor actividad en la capital peruana. Y me interesa hablar de ella, no solo porque se trata de un proyecto de renovación del corpus dramatúrgico nacional, sino especialmente porque la obra mencionada bordea el tema de la memoria y la violencia política vivida por Perú desde 1980. Tema álgido, complicado y muchas veces silenciado, que está para mi gusto aún en el brasero de los debates políticos, porque, hay que decirlo, muchos de los implicados todavía juegan en el espectro político nacional.
Tal vez por ello, desde el comienzo, la opción de Luque ha sido instalarse fuera de contextos históricos concretos, jugando con los códigos dramatúrgicos que lo acercan al absurdismo (especialmente, en mi lectura, a Adamov o Ionesco, o a esos paisajes políticos que se puede inducir de los relatos de Orwell). En un país extraño y un Estado sinsentido, una mujer que ha sido atacada debe tratar de identificar a su agresor. Ese agresor es cualquiera, un número, un seis, uno de entre muchos. Después de todo, no importa demasiado identificar al agresor, sino sobre todo demostrar quiénes fueron las víctimas, o dicho de otro modo, vale más construir un culpable antes que hallar las causas de la culpabilidad. Hallar un culpable, libera a los potenciales sospechosos.
Si la propuesta inicial es estimulante (es lo que sentí los primeros minutos de la obra), luego el lenguaje elegido somete la trama a vueltas de tuerca que destacan ya no lo absurdo de la situación violenta inicial y de su consiguiente represión, sino la inconsistencia del discurso verbal para reconstruirlo. En ese momento probablemente comienza la lectura que más me interesó hacer de Los número seis, la de la imposibilidad de tratar todavía de viva voz el asunto de la violencia peuana de décadas precedentes, y articular una repsuesta; y paradójicamente, se diluyó en mi opinión la posible fuerza de la pieza. En algún punto, el juego de metaforización y remetaforización llega a aplanar la sensación de realidad, y hace perder a la audiencia en un calabozo oscuro en que uno se siente atacado, sin saber de dónde ni cómo. Muchas de estas sensaciones personales, he de decirlo, me vinieron también del lenguaje de la puesta (vestuarios de los 60´s, música popular, cierto engolamiento para el fraseo) que transmiten director y actores, acentuando la sensación de irrealidad de hechos que todos lo sabemos, fueron tan reales como las personas que los sufrieron.
¿Ha perdido sentido elaborar discursos sobre la violencia, como parecen sugerir los productores de la obra? ¿Es la violencia una fatalidad sometida al azar de los poderes políticos, militares o ideológicos? Mi impresión (mi deseo) es que no, mi percepción de los hechos violentos peruanos (ese barril sin fondo en que aún no vemos claro, pero que tendremos que enfrentar) no es que los discursos hayan perdido sentido. Eso sería como condenar al hombre a la nada, argumentando que el lenguaje es solo convencionalidad; ese es el paso en falso de la racionalidad occidental, como lo ha llamado Schwartz.
Creo que no es el discurso mismo el que se ha vaciado, sino el lugar de enunciación del discurso, o sea, cierta perspectiva sobre el mundo, sobre el Perú, es el que ha sido obligado a moverse hacia territorios insospechados. Es el discurso de la peruanidad anterior a la violencia el que se ha llenado de palabras sin rostro: ese es nuestro callejón oscuro actual. Y esa imposibilidad (transitoria) de procesar nuestra propia memoria es lo que asemeja un abismo, una obra de teatro del absurdo. Pero estoy seguro que aún hay muchos más discursos por ser escuchados, discursos alternativos, especialmente en poblaciones directamente afectadas por la violencia, a los que podremos acudir luego, ahora que esta tendencia a la mudez que tenemos productores y público empieza lentamente a retroceder.

**Aquí encontrarán un video de Los Número Seis, y los que se encuentren en Lima, por supuesto, pueden verla en su Temporada del Tearo Británico de Miraflores.

jueves, 5 de junio de 2008

Artistas del mundo, uníos


La noticia la rebota AFP (lo cito para que cada quien haga su análisis situacional):
el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela indicará a sus veintidós instituciones culturales estatales que deberán trabajar orientadas "a construir una sociedad socialista" (parece que la cacofonía estaba en la declaración original). En buen romance, el estado venezolano tomará a su cargo una vigilancia, real o burocrática, sobre los proyectos que los elencos de teatro, de música, los museos, realicen.
Muy bien, mucho pan qué rebanar, ¿no es cierto? La noticia da cuenta también de la incertidumbre que cunde en los predios artísticos llaneros, y no es para menos. Digo, si trato de ser solidario con espíritu latinoamericanista, yo, en los zapatos de un productor teatral venezolano, me estaría preguntando ahora un par de cosas:

¿Quién decidirá cuándo un espectáculo teatral, digamos, ayuda a construir el socialismo, y cuándo no? ¿Tendrá que ver con los contenidos de la obras, las temáticas, sus opciones más o menos claras, léase, su mayor o menor ¨"panfletariedad"? Como se sabe, salvo algunos contados casos, las obras panfletarias no solo son de baja calidad sino que, lo peor, es que suelen ser bastante ineficaces para sus mismos propósitos. Porque una pieza de teatro, por ejemplo, incapaz de transmitir poderosamente un mensaje simbólico, no sirve, ni para marxistas ni para los otros, los innombrables. Quiero decir que hay una base del lenguaje artístico que está fundamentada en un uso elaborado de imágenes y emociones, la cual no puede manipularse desde un ángulo ideológico sin caer en galimatías o en aburridos productos.
¿Y qué decir de la forma de la obra? Bueno, toda la obra es en verdad forma, pero usemos por didáctica la división forma/contenido. Decía, ¿no cuenta la revolucionaria forma antes que la revolucionaria temática? Todos estos temas son antiguos, muy antiguos. Y casi siempre han finalizado en persecuciones idiotas de violentistas en el poder, contra artistas que por su propia libertad defienden la libertad de su obra. Ejemplos sobran. Solo recuerden a Maiakovski, por favor.

En segundo lugar, en el supuesto negado de que el gobierno venezolano sea tan articulado como para hacer un index de obras que sí construyen la s.s., y certificarlo, quedaría aún por resolver el asunto de las obras que se quedaran fuera. ¿Serán ellas nocivas, se las va a prohibir? ¿Podrá un elenco estatal venezolano montar clásicos de países imperialistas?

Desde luego mis preguntas no están hechas desde la orilla opuesta, quiero decir, que creo entender que mucho del teatro y el arte que propaga el sistema capitalista es resultado de la manipulación interesada coordinada con los intereses de las clase privilegiadas. Ni vuelta que darle. Pero creo que está probado que las políticas culturales represivas, con agenda, lo diré de nuevo, no solo estropean la calidad de los espectáculos, sino que además generan tal antipatía por el gobierno, que alejan a las grandes masas del arte que el gobierno promueve.
Estas formas parroquiales de control ideológico, esta mentalidad de soldadito miedoso que quiere aniquilar al enemigo, se chocará en Venezuela como siempre con un lenguaje, el arte, que suele crecer con las prohibiciones (comparen si quieren, no solo calidad sino también la cantidad de obras destacables que produce la Cuba del exilio, frente a las de la Cuba de Fidel y familia).

Por ello, pienso que no es una cuestión de normar la producción de las obras, sino prioritariamente el consumo. El problema central, en mi opinión, no está en si Shakespeare o Miller son humanistas revolucionarios o no, sino en la necesidad de que su poder estético esté al alcance de todos. Es claro que la parafernalia del mercado artístico en el Capitalismo, ha llenado de podredumbre al arte con su sistema de distribución, y confunde el ejercicio del arte con el comercio de él. Así, mientras el arte, pulmón simbólico de lo social, esté secuestrado en formas clasistas de consumo donde solo los ricos escuchan los mensajes de los teatros, pues de nada servirá que hagamos al viejo Bertolt o a Boal, hasta la recitación del Manifiesto Comunista se convertiría en mercancía aplaudida por una clase privilegiada.

Esta vez, el problema no está en los fines, el problema está en los medios.

miércoles, 28 de mayo de 2008

César Brie: Sucre, capital del racismo

Nota: Recién llegado a Lima, me encontré con este testimonio escrito por el reconocido director de teatro boliviano, César Brie, del Teatro de los Andes. El artículo ha circulado por la lista de interés Peruteatro, gracias al envío que hizo el grupo Vichama de Villa El Salvador (sur de Lima). Lo reproduzco por varias razones: porque es una severa clarinada de alerta respecto a un mal endémico de las sociedades latinoamericanas, en especial las andinas; pero además porque está escrito por un colega teatrista, que da un paso adelante y se expone a hablar de viva voz.
No pierdan de vista el enlace al video que el propio César Brie ha puesto en circulación.

Saludos
CVS

Sucre, capital del racismo
por César Brie

El 24 de mayo en Sucre quedará como un capí­tulo más de la historia universal de la infamia. Un grupo de campesinos vejados a chicotazos y patadas, obligados a marchar semidesnudos hasta la plaza 25 de Mayo, a arrodillarse frente a la Casa de la Libertad, a besar el suelo, la bandera de la capital ­a plena, a cantar el himno a Chuquisaca y quemar ellos mismos sus whipalas y pancartas. Pude filmar este espanto y cualquiera puede encontrarlo en you tube en el sitio http://www.youtube.com/watch?v=J2s15Mjgn9o
No tuve la frialdad para quedarme en la plaza y seguir filmando a los responsables, la mayorí­a con pasamontañas que les cubrí­an el rostro. Solo reconocí a uno de los exaltados, que luego de haberlos correteado se estrechó la mano con personeros de la alcaldí­a en la puerta de la misma y se fue en una moto que allí­ tení­a parqueada. Muchas personas, testigos de la vejación, alzaron la voz pidiendo que los campesinos no sean golpeados. Oí­ un inefable: ¡No les peguen, sino van a decir que somos racistas! Como si el racismo dependiera de la paliza final y no del secuestro y humillación recibidos.
Al dí­a siguiente entrevisté a campesinos que fueron rehenes en la plaza y a otros maltratados y vejados en diferentes lugares de Sucre. Filmé el relato atroz de lo que pasaron, las cortaduras y marcas provocadas por las agresiones. Supe de dos violaciones por un testimonio ocular agravadas por la decisión de las mujeres violadas de no decir nada para no deshonrar a sus maridos. Filmé los piedrazos, las huellas de patadas en la puerta, los vidrios rotos y las marcas de la dinamita arrojada dentro de la casa de Wilber Flores, diputado del MAS que el 10 de abril pasado, fue perseguido desde la Alcaldí­a, golpeado y torturado dentro de un albergue en el cual trató de refugiarse. Flores estaba en el Abra en el momento del ataque a su casa, donde su mujer y su hija debieron huir cerro arriba para no ser linchadas.
En Gigavisión los bolivianos pudieron ver a Fidel Herrera (uno de los miembros del Comité Interinstitucional) aplaudiendo a la turba que arrastraba a los campesinos. Luego, este señor pidió disculpas (¿de haberlo organizado, de haberlo aplaudido, o de ambas cosas?) y a última hora del 26 de mayo, se retractó declarando que toda esta agresión había sido realizada por infiltrados del gobierno. Esta última versión es recogida por el Correo del Sur, periódico parcializado completamente con las opciones de la derecha y que merece el graffitti escrito en una pared de Sucre: "Las paredes callarán, cuando la prensa diga la verdad".
Que el Comité acuse, en este caso, al gobierno por los hechos de violencia que anunció y desencadenó finalmente, es ridí­culo. Desde noviembre Sucre está gobernada de hecho por el Comité Interinstitucional cuyos representantes (la mayorí­a polí­ticos derrotados en las urnas) deciden todo en nuestra ciudad. Muchos de nosotros, que no somos ni simpatizantes del Comité ni miembros del MAS, hemos optado en estos meses por trabajar en silencio para evitar que nuestras opiniones crí­ticas terminaran con una agresión a nuestras personas o a nuestras familias y casas. Pero la infamia del 24 de Mayo ha sido la gota que ha rebalsado el vaso. Nos hemos mirado a la cara y hemos decidido que era hora no ya de comunicarnos via Internet nuestras impresiones sino de declararlas a riesgo de ser linchados por alguna de las bandas fascistas que el Comité Interinstitucional ha promovido. Nos manifestaremos por la paz y el diálogo, de todas las formas posibles, seremos nosotros los periodistas que recogerán los testimonios que la prensa de Sucre, con pocas excepciones no quiere recoger. Nuestra ciudad debe volver a ser lo suficientemente grande para albergar opiniones diferentes que diriman en modo democrático, con el voto de los ciudadanos sus diferencias.
El gobierno no ha comprendido que el fascismo, para triunfar, debe volverse popular. El caldo de cultivo de los grupos fascistas ha sido siempre la clase media. Los errores del gobierno y su escasa vocación democrática han colaborado a popularizar este fascismo. No debe olvidarse que el racismo nunca desapareció de Sucre. Subsistió velado por los buenos modales y un mí­nimo de hipócrita barniz cultural. En los cafés de la plaza de Sucre y alrededores, no entraban los indios, y si entraban, eran invitados a marcharse. Con el triunfo de Evo Morales y la instalació de la Asamblea, la clase media comenzó a resignarse a convivir con los indí­genas, pero el cariz de los hechos que llevaron a noviembre retrasó el estado de las cosas hasta que la agresión del 24 de mayo nos hizo precipitar a los humillantes escarmientos de la Colonia. Quienes maltrataron a los indí­genas el 24 de Mayo tienen la misma piel morena, hablan algo de quechua pero visten diferente. Ese es un axioma del racista: parecerse demasiado al objeto de su odio y por lo tanto ensañarse con el otro para ignorar la parte de sí­ que le asemeja.
La Prefectura de Chuquisaca, fue ganada por el MAS con los votos del campo, dado que la ciudad votaba mayoritariamente por la derecha. Pero la sede de la Prefectura está en la ciudad de Sucre, y a la clase media de Sucre le resultaba intolerable que el partido "del indio" los gobernara. Un intelectual me dijo en la Plaza, que la culpa de todo esto era de "ese indio" resentido que nos gobierna. Antes viví­amos en paz".
Pienso que esa paz en la que este intelectual ha vivido toda su vida ha sido en realidad la paz de la sumisión, ideal para quien somete, aceptable para quien no la sufre y se beneficia indirectamente de ella (las clases medias) pero atroz y degradante para los sometidos, los indí­genas.
César Brie
(Si estas opiniones provocan algún tipo de agresión, ruego a los posibles agresores ensañarse directamente con el interesado y no con el Teatro que dirijo ni con mi familia, que no son responsables y ni siquiera comparten mis opiniones).